Cualquier persona, sin importar la edad, puede deshidratarse. Sin embargo, la deshidratación se desarrolla con más rapidez en los niños pequeños haciéndolo aún más peligroso. La mayoría de los niños que mueren de diarrea, mueren porque sus cuerpos no tienen suficiente agua. Cerca de 1 millón y medio de niños muere cada año a causa de deshidratación.